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Quiero esto en mi Blog!

sábado, 23 de febrero de 2013

La Maizena

¿Nunca os habéis preguntado en qué año se inventó la Maizena?
Yo si.
Hace muchos años, cuando no había harinas sin gluten como las de ahora, las mamás que preparaban las comidas singlu para sus hiojs, utilizaban la Maizena.
Mi tía-abuela, por ejemplo, le preparaba muchas cosas para mi madre hace más de 30 años.
La Maizena empezó a venderse en el año 1.856 y se hoy en día, se vende en todo el mundo.
En Venezuela se comercializa con otro nombre, Maizina Americana.

Maizena repartía recetas de cocina fáciles con Maizena, para que las mamás aprendieran a utilizarla. Mi abuela guarda algunas de esas recetas. Cuando vaya a Asturias, se las voy a pedir para hacerles una foto, y enseñárorslas.
Tienen unos dibujos y fotografías muy diferentes a las que conocemos ahora.
A lo mejor hasta preparamos una receta y os la pongo.
En nuestra casa, la receta que más hacemos con Maizena es la Crema Catalana, que nos sale riquísima. Y mi madre siempre pone un poco en el bizcocho, para que salga más tierno.

 Os seguiré contando más cosas de la Maizena.
Besitos y besotes.

jueves, 21 de febrero de 2013

Ser celíaco suena feo.

A lo mejor es porque el nombre "celíaco" es un poco feo... A mi me gustaría más, en vez de ser celíaca, ser "Campanilla" o "Corazoncita" o "Cenicienta"
Todas empiezan por "C" Pero son nombre más bonitos.
¿Y por qué son más bonitos? Porque nosotros los relacionamos con cosas más bonitas y divertidas.
Ser celíaco es aburrido, es un rollo. Mucho más que eso, es una complicación.
¡Yo estoy harta de ser celíaca!
Pero no hay solución... Pues entonces vamos a adornar el nombre... Vamos, aunque sólo sea pon un día, a hacerlo divertido y bonito.
¿Qué puede ser "Celíaco" para que nos suene más intenso?

¡Ya sé!
Celíaco puede ser un pequeño oso de color rojo que se ha perdido en un bosque de Abetos.
Es un bosque diferente, como yo, porque es un oso rojo... ¡Nunca se ha visto nada igual!
Celíaco llama mucho la atención y destaca entre sus amigos.
Y eso a Celíaco no le gusta... Siempre le dicen que se esconda rápido cuando creen que llegan los cazadores, porque le van a ver. Y siempre están pendientes de él, porque se le ve a kilómetros.
Así que Celíaco hoy se ha enfadado, mucho.
Y se ha ido del poblado de osos, lejos.
Ha caminado tanto que está muy cansado. Menos mal que encontró un río. Se propuso pesacar unos salmones...
Lo intentó, lo intentó, lo intentó... ¡Y lo consiguió!
Y Celíaco se puso muy contento, porque los salmones eran rosados... ¡Casi como él!
Se sentó en la pradera para tomarse los salmones y entonces se asustó... Miró al otro lado del río y vio a un hombre enorme con un bigote negro y gigante, apuntántole con una escopeta.
Celíaco se sintió perdido... No podía moverse... Tenía mucho miedo.
Ya no estaba enfadado, el enfado ahora era miedo, y un miedo muy grande.
Pero pronto oyó un rugido muy grande, era su madre la osa que levantaba sus patas para asustar al cazador.
Y lo consiguió... El cazador se fue.
Y mamá osa cogió de la mano a Celíaco y se lo llevó de vuelta a casa cruzando todo el bosque, incluso la zona nevada.
Y mamá osa no regañó a Celíaco... Al contrario, estaba muy orgullosa de él, porque había llegado lejos.


Pues así somos nosotros los celíacos. Somos diferentes, como el osito Celíaco rojo. Llamamos mucho la atención, y algunas veces nos cuidan tanto que parece que les damos pena.
Y nos enfadamos, pero después nos damos cuenta que llega el cazador, que es el pensamiento, y nos hace pensar.
Y entender a los demás.
Bueno... Pues ahora, ya sabemos que "Celíaco" es un pequeño y revoltoso oso rojo.
Como nosotros.

Voy a estudiar, porque tengo examen de música...
Besitos y besotes.

viernes, 25 de enero de 2013

Cuando las alas son invisibles...

Hoy quiero hablaros de mi hermano David.
Ya os he hablado de él otras veces, porque es celíaco.
Pero hoy quiero que presentároslo desde el corazón. Quiero que sepáis quien ese niño que se esconde detrás del nombre de David.
A mi me gusta mucho escribir, y se me da muy bien. La semana pasada, un cuento mío sobre "reciclar y el superhéroe" dio la vuelta al ciclo, y un profe de la otra clase me felicitó y me dijo que estaba genial.
Leo mucho, mucho, mucho. Algunas veces empiezo y termino un libro en una sola noche.
Así que, hoy quiero pediros que leáis esto, porque es especial para mi.

Cuando yo nací, ya estaba él. Fue mi hermano mayor durante mucho tiempo... Ahora es mi hermano pequeño. Somos tres hermanos, y de momento David, es el mediano de los tres, pero algún día, mi hermana Lucía también será mayor que él.
David tiene once años, una gran sonrisa y sus palabras traen la tranquilidad a la familia.
¿Nunca habéis oído la expresión "quita penas"? Pues mi hermano es eso. Si yo he tenido un mal día, si he sacado una mala nota o he discutido con las amigas, David siempre me hace sentir todas esas cosas como pequeñitas. Él empieza a contarme que ha nadado en la piscina de su cole, que ha "tenido" que tomar la fruta del postre en el comedor, o que le han felicitado en clase por acabar bien la tarea... Y esas cosas que mi hermano cuenta con tanta dificultad (le cuesta mucho hablar) se convierten en lo más importante del mundo en ese momento.
Nos pueden parecer tonterías... ¡Todos los niños hacen eso! Todos o casi todos vamos a la piscina, todos nos enfadamos cuando la comida no nos gusta y todos nos alegramos de que nos feliciten. ¡Son cosas normales! Pero, siento tener que deciros, que no... Que cuando las palabras salen de la boca de mi hermano, esas palabras son mucho más que eso. ¡Son vivencias reales! Claras, auténticas... Son palabras llenas de esfuerzo, de trabajo, de emoción.
Cada una de las palabras de mi hermano son experiencias traducidas al lenguaje. A mi me emociona pensarlo.
Yo tengo un hermano con Síndrome de Down. Yo tengo un hermano auténtico y único.
Yo tengo un hermano que es como un ángel con alas invisibles.
Yo tengo un hermano, y me siento muy feliz de crecer a su lado.
Yo tengo un hermano con el que aprendí a entender cosas que si no estuviera él, nunca conocería.
Yo tengo un hermano al que quiero muchísimo.

Algunas veces, las profes del cole de mi hermano me invitan a ir a visitarles. Casi siempre durante la fiesta de fin de curso. Ese día comparto todo con David y con todos sus amigos y compañeros.
Para mi ese día es también una fiesta, porque me acerco más y más a él.
Quisiera que conocierais ese cole... A los profes... A todos.
Son gente feliz, sonríen siempre, y... ¡Os voy a dejar un enlace para que les conozcáis un poco!
El enlace es del cole de David y de la fundación Garrigou.
No dejéis de verlo, porque os va a emocionar, y os va a abrir una ventana nueva hacia la vida.


Fundación Garrigou


Ya me diréis si estos niños tienen o no tienen alas invisibles.
¡Va por ti David y por todos los niños tan especiales como tú!

Besitos y besotes.

jueves, 17 de enero de 2013

¿Se cura la enfermedad celíaca?

Esta mañana estaba oyendo a mi madre hablar con una amiga.
Mi madre le contaba, que conocía una niña celíaca, que según su madre se había curado.

Me he puesto a buscar información rápidamente, y ¡no! la enfermedad celíaca NO SE CURA, ¡nunca!
Se curarán los síntomas cuando dejas de comer gluten, que es lo que te hace daño, pero en el momento en el que lo vuelvas a incluir en tu dieta, ¡ya está!
Ser celíaco no es un modo de vida, ni un Sarampión, ni un virus, ni una gripe.
La enfermedad celíaca nos viene impuesta desde los genes. Los genes son partes muy pequeñas de nuestras células, en las que se acumula toda la información necesaria para ser nosotros mismos... El color de los ojos, la altura, el tamaño de los pies, la forma de la cara... ¡Y algunas enfermedades, como la celíaca!
Yo no puedo cambiar el color de mis ojos, puedo engañar a los demás con unas lentillas, pero mis ojos van a ser siempre de color negro, bueno, pues lo mismo con la enfermdad celíaca. Puedo comer de todo (además, como soy asintomática no me pasaría nada, al menos visible) pero claro, a mi cuerpo no le puedo ocultar esa condición. Aunque no tenga síntomas visibles, mi tiroides se vería más afectado aún... Podría desarrollar más enfermedades, como la dermatitis, la diabetes, incluso un linfoma de intestino, que ya es algo muy grave.
Por eso tenemos que abrir los ojos a nuestra realidad. ¡Somo celíacos! ¡Claro que si! Y no nos tenemos que esconder, ni ocultar.
Así que, esa niña que "se ha curado" o bien ha ocurrido un milagro (que no es lo más probable) o no era celíaca y se lo diagnosticaron mal, o no está curada...

Estas personas confunden al resto.
Hay mucha gente que no tiene relación con el mundo de los celíacos, y si lo que les llega es de las manos de "curados celíacos" pues mirad...

¡Qué grave me parecen estas cosas!
¡Pero qué graves!

Voy a llamar a mi amiga Alba para leerle la entrada, algunas veces lo hago.
Besitos y besotes.

miércoles, 16 de enero de 2013

Entrada muy especial.

Creo que ya os he hablado alguna vez de una amiguita mía que se llama Daniela.
Ella tiene sólo cuatro años, es muy lista, un poco gamberra (jejeje) y muy muy divertida. Además, ¡es celíaca!
Hoy soy yo quien lleva este blog, dentro de unos años se lo pasaré a mi hermana Lucía, y mi hermana Lucía lo dejará en manos de Daniela, que además, es la ahijada de mi madre.
Y Daniela, algún día lo pasará a otra niña o niño, para que sea él o ella, quienes cuenten sus experiencias con el gluten... O mejor dicho, ¡sin el gluten!
Y yo hoy quiero contaros, además, otra cosa.
Quiero hablaros de los papás de Daniela.
Ellos son músicos los dos.
Y Agus, con unos amigos y compañeros de trabajo han hecho una parodia de la canción "Opa Gangamg Style" A mi me gusta tanto, que os he colgado el enlace, para que la podáis escuchar.
Hablan en blable, que es la lengua que se hablaba (y todavía se habla) en Asturias.
Os va a gustar mucho.
Ahora, entre todos, tenemos que pedirle que nos haga una nueva versión, pero para los celíacos.
¿Me ayudáis?

Guaja ven pacá Style (chica ven aquí) 

Cuando empecé el blog, Agus me ayudó mucho.

Besitos y besotes.

martes, 15 de enero de 2013

La familia del celíaco.

Cuando te diagnostica la enfermedad celíaca, los primeros en enterarse son los familiares.
¿Y qué pensarán ellos al oír por primera vez la palabra "celíaco"?
En mi caso no se lo creían.
Mi madre sospechaba, sospechaba, sospechaba... Pero todos le decían que no, que yo no tenía "pinta" de ser celíaca.
¡Ni que todos tuvieran en la mente una imagen clara de como tienen que ser los celíacos!
Al final, como ya sabéis, la biopsia dijo que si era celíaca.
Para los abuelos, para los cuatro, fue una sorpresa, y un jarro de agua fría.
Ya había otro celíaco más en la familia.
Al principio costó un poco que se hicieran a la idea... Yo creo que hay algunos familiares que no se lo creen todavía. Alguna vez mi madre pensó en llevarles el informe médico, para que abrieran los ojos definitivamente.
Pero no lo hizo. Soy celíaca y punto. Que no creo que sea necesario ir enseñando mis informes médicos para que confirmar una enfermedad.
Después llega la concienciación.
En mi familia casi no hay problema, porque mi madre y mis hermanos han abierto el camino. Pero alguna vez se les olvida y cortan el pan encima de un plato de jamón que después me iba a comer yo... O colocan los cereales del desayuno dentro de una taza, después los vuelcan en un plato y a mi me preparan la leche en esa...
Lo que si me gusta es lo que dijo un día mi tía Elena: "la norma tiene que ser cocinar siempre sin gluten"
Y con esta frase quiero terminar mi entrada.
Me ha gustado mucho.

Creo que eso es la mejor que oído nunca.
Porque si queremos, ¡podemos!

Besitos y besotes.


lunes, 14 de enero de 2013

Un número muy gordo y redondo.





Entre todos hemos conseguido llegar a 70.000 visitas...
¡Qué feliz me siento de que mi blog crezca cada día un poquito más!
Gracias.