
Ya os he hablado de él otras veces, porque es celíaco.
Pero hoy quiero que presentároslo desde el corazón. Quiero que sepáis quien ese niño que se esconde detrás del nombre de David.
A mi me gusta mucho escribir, y se me da muy bien. La semana pasada, un cuento mío sobre "reciclar y el superhéroe" dio la vuelta al ciclo, y un profe de la otra clase me felicitó y me dijo que estaba genial.
Leo mucho, mucho, mucho. Algunas veces empiezo y termino un libro en una sola noche.
Así que, hoy quiero pediros que leáis esto, porque es especial para mi.
Cuando yo nací, ya estaba él. Fue mi hermano mayor durante mucho tiempo... Ahora es mi hermano pequeño. Somos tres hermanos, y de momento David, es el mediano de los tres, pero algún día, mi hermana Lucía también será mayor que él.
David tiene once años, una gran sonrisa y sus palabras traen la tranquilidad a la familia.
¿Nunca habéis oído la expresión "quita penas"? Pues mi hermano es eso. Si yo he tenido un mal día, si he sacado una mala nota o he discutido con las amigas, David siempre me hace sentir todas esas cosas como pequeñitas. Él empieza a contarme que ha nadado en la piscina de su cole, que ha "tenido" que tomar la fruta del postre en el comedor, o que le han felicitado en clase por acabar bien la tarea... Y esas cosas que mi hermano cuenta con tanta dificultad (le cuesta mucho hablar) se convierten en lo más importante del mundo en ese momento.
Nos pueden parecer tonterías... ¡Todos los niños hacen eso! Todos o casi todos vamos a la piscina, todos nos enfadamos cuando la comida no nos gusta y todos nos alegramos de que nos feliciten. ¡Son cosas normales! Pero, siento tener que deciros, que no... Que cuando las palabras salen de la boca de mi hermano, esas palabras son mucho más que eso. ¡Son vivencias reales! Claras, auténticas... Son palabras llenas de esfuerzo, de trabajo, de emoción.
Cada una de las palabras de mi hermano son experiencias traducidas al lenguaje. A mi me emociona pensarlo.
Yo tengo un hermano con Síndrome de Down. Yo tengo un hermano auténtico y único.
Yo tengo un hermano que es como un ángel con alas invisibles.
Yo tengo un hermano, y me siento muy feliz de crecer a su lado.
Yo tengo un hermano con el que aprendí a entender cosas que si no estuviera él, nunca conocería.
Yo tengo un hermano al que quiero muchísimo.
Algunas veces, las profes del cole de mi hermano me invitan a ir a visitarles. Casi siempre durante la fiesta de fin de curso. Ese día comparto todo con David y con todos sus amigos y compañeros.
Para mi ese día es también una fiesta, porque me acerco más y más a él.
Quisiera que conocierais ese cole... A los profes... A todos.
Son gente feliz, sonríen siempre, y... ¡Os voy a dejar un enlace para que les conozcáis un poco!
El enlace es del cole de David y de la fundación Garrigou.
No dejéis de verlo, porque os va a emocionar, y os va a abrir una ventana nueva hacia la vida.
Fundación Garrigou
Ya me diréis si estos niños tienen o no tienen alas invisibles.
¡Va por ti David y por todos los niños tan especiales como tú!
Besitos y besotes.